En esta universidad, las asignaturas del posgrado, ya tienen dueño: son del clan de los jerarcas de la Facultad de Educación. Nadie se atrevería a disputarle sus cursos a Adler Canduelas ni a su señora Rosa Cervantes. Las asignaturas sometidas a "concurso", son las que los jerarcas no quieren tomar. ¿Por qué tiene que ser así? Las asignaturas de los doctorados, deben de ser asumidas por los académicos más competentes, tal como se hace en las universidades europeas: para invitar a un profesor, allá se fijan no en la cara ni en la recomendación ni en el amiguismo: se fijan en calidad de las obras publicadas. Es el caso, que hay académicos mucho más capaces que esta cúpula de caciques que han copado las asignaturas del post-grado. Y simplemente no se les permite el acceso, porque esas asignaturas ya tienen dueño. Pero lo que ofende la moral es, que estos dueños no entraron por concurso sino por amiguismo. Tal el caso, del corrupto Vladimiro Del Castillo: su amigo, el corrupto Adler Canduelas, siendo director de la Escuela de Post-grado, lo doctoró en el 2,008, y al mes siguiente, festinando trámites, -si de trámites cabe hablar-, le otorgó una asignatura en el doctorado en educación, ¡¡ sin concurso!!  ¡¡a dedo!! Esto significa que para el Director de la Escuela de Post-grado, esto es su chacra: su voluntad es ley, aun imponiéndose por sobre la moral y la decencia.

En cuanto a las sedes itinerantes de la Escuela de Posgrado:

Cada sede, tiene su respectivo coordinador, que es el encargado de proponer a los profesores. Ese coordinador, es uno de los jerarcas de la Facultad de Educación. Cuando algún académico aspirante a dictar alguna asignatura en alguna de estas sedes, decide ofrecer sus servicios profesionales, de nada le vale su curriculum ni su idoneidad académica. Si no es amigo del coordinador, o un recomendado, el coordinador le da un trato despectivo. Ni siquiera le pide su curriculum. Le dice: "a usted no lo conozco; primera vez que lo veo". Por el contrario, si el aspirante es un amigo del coordinador o un recomendado, el coordinador le da horas, aunque sea un mediocre. En consecuencia, lo que debe de preocuparle al aspirante a una cátedra, no es su curriculum, sino, ser recomendado ante el coordinador, pues eso es lo decisivo.

La propuesta, es elevada por el coordinador, ante el Director de la Escuela: el corrupto Díaz Saucedo. Él decide quién entra y quién no entra: es el césar omnipotente, y su voluntad es la ley. Acá no cuenta para nada los méritos personales del aspirante, ni su curriculum: lo que cuenta es, si es amigo, recomendado, o no lo es.

La coordinadora de la sede itinerante de Ica por ejemplo, es una gorda vulgar que se hace llamar "doctora": no tiene modales, y su trato para con los profesores, es despótico, autoritario  y vulgar. Más parece una guardia del penal de Santa Mónica.

Acá no hay concurso de méritos. Todo es amiguismo. Y ciertamente, el amiguismo es inversión de valores e inmoralidad; es discriminación: las cabezas más pensantes son discriminadas, precisamente porque los académicos más prominentes, tienen elevado concepto de su dignidad: no se arrastran.

Y así, en esta charca de inmoralidad e inversión de valores, la Universidad de La Cantuta se precia de ser el alma mater de la educación. Esto es un horror, porque se supone que esta universidad debiera ser un ejemplo de corrección.